Una serie de incendios forestales que avanzan sin control en el sur de Chile dejó al menos 19 muertos y obligó a evacuar a casi 50.000 personas, según el último reporte oficial.
Las llamas arrasaron las regiones de Biobío y Ñuble, a unos 500 km al sur de Santiago, durante la ola de calor del verano austral y con fuertes vientos que dificultaban las labores de los bomberos.
El ministro de Seguridad, Luis Cordero, confirmó que 18 víctimas se registraron en Biobío y una en Ñuble. El presidente Gabriel Boric advirtió que el número de muertos podría aumentar y decretó toque de queda nocturno en las localidades más afectadas, como Lirquén y Penco.
«A las dos y media de la madrugada, el fuego estaba descontrolado. Había un remolino que se comió las casas de la población de abajo», relató Matías Cid, un joven de 25 años que logró escapar de Villa Italia, en Penco.
El alcalde de Penco, Rodrigo Vera, informó que solo en su municipio murieron calcinadas 14 personas. En Lirquén, los vecinos corrieron hacia la playa para salvarse del fuego que avanzaba “en segundos” y dejó a su paso destrucción total.
Hasta el momento, más de 1.500 personas resultaron damnificadas, 325 viviendas fueron completamente destruidas y otras 1.000 resultaron dañadas. Se estima que más de 25.000 hectáreas fueron arrasadas por las llamas.
El presidente Boric visitó Concepción para supervisar los trabajos de contención y anunció que se reunirá este lunes con el mandatario electo, José Antonio Kast, para coordinar esfuerzos ante la tragedia.
«En momentos difíciles, Chile se une. Nuestro gobierno y el Presidente electo trabajaremos juntos», aseguró el mandatario.
Fuente: Primicias