Con miras a la gestión educativa 2026, el Ministerio de Educación dispuso la prohibición total del uso de teléfonos celulares en las aulas, tanto para estudiantes como para maestros, además de eliminar los actos de promoción en los niveles Inicial y Primario, permitiendo únicamente los del sexto de Secundaria.
Las disposiciones están contempladas en la Resolución Ministerial 001, que rige el desarrollo del calendario y las normas educativas a nivel nacional.
El viceministro de Educación Regular, Juan Carlos Pimentel, explicó que la restricción del uso de celulares responde a que estos dispositivos generan distracción, fomentan la dependencia tecnológica y pueden incentivar situaciones de violencia, como el acoso cibernético.
No obstante, aclaró que sí se permite el uso de otros recursos tecnológicos con fines pedagógicos, como plataformas educativas, proyectores, computadoras y televisores en el aula.
En cuanto a los actos de promoción, la normativa prohíbe estas ceremonias en Educación Inicial y Primaria Comunitaria Vocacional, autorizando únicamente los actos de colación del nivel Secundario.
Pimentel señaló que estas prácticas habían desvirtuado el sentido formativo de la educación, generando gastos innecesarios y distracciones en edades tempranas.
“Era el colmo que los niños tengan hasta padrinos y anillos en estos actos”, cuestionó la autoridad.
La resolución también garantiza 200 días hábiles de trabajo escolar, con inicio de clases el 2 de febrero y conclusión el 2 de diciembre, bajo un reglamento flexible que permitirá ajustes según la realidad de cada distrito educativo.
“Hemos suprimido toda actividad que en el pasado ha significado interrupción de clases. No vamos a permitir que se suspendan por festejos, aniversarios, fiestas patronales, campeonatos deportivos o actividades sindicales del magisterio”, afirmó Pimentel.
Respecto a la vacación de invierno, las direcciones distritales, en coordinación con las direcciones departamentales y autoridades de salud, definirán de manera autónoma las fechas, sin la aplicación de un calendario único a nivel nacional.
Finalmente, la norma establece un énfasis en la lectura en formato físico y la escritura a mano, como parte de una estrategia destinada a fortalecer las capacidades cognitivas y formativas de los estudiantes.