Tarija vive un momento histórico al aportar cinco jugadores a la selección boliviana que está a un paso de clasificar a la Copa Mundial 2026, un logro que el país no alcanza desde 1994.
La ilusión crece luego de que Bolivia avanzara en el repechaje y quedara a un partido de lograr el boleto mundialista, instancia en la que deberá enfrentar a Irak en Monterrey, México.
Reuters
Los tarijeños Ramiro Vaca, Gabriel Villamil, Marcelo Tórrez, Moisés Paniagua y Jesús Maraude forman parte de esta generación que hoy ilusiona a todo el país.
El aporte chapaco marca una diferencia histórica, superando anteriores procesos como el de 1977, rumbo al Mundial de Argentina 1978, cuando Tarija tuvo tres representantes, y el de 1993, cuando solo Juan Carlos Javier Ríos integró el plantel que logró la clasificación al Mundial de Estados Unidos 1994.
Actualmente, dos de los cinco jugadores son titulares indiscutibles: Ramiro Vaca, que milita en el Wydad de Marruecos, y Gabriel Villamil, que juega en Liga de Quito, consolidándose como piezas clave en el esquema de la selección.
A ellos se suman jóvenes promesas como Moisés Paniagua, también en el fútbol marroquí, Marcelo Tórrez en la reserva del Santos de Brasil y Jesús Maraude en Always Ready, quienes representan el presente y futuro del fútbol tarijeño.
Desde el ámbito deportivo, dirigentes y analistas destacan este momento como un reflejo del crecimiento del fútbol en Tarija, que pese a su menor población en comparación con otras ciudades del país, se ha convertido en una importante cantera de jugadores para la selección nacional.
La posibilidad de clasificar al Mundial significaría un hecho histórico no solo para Bolivia, sino también para Tarija, que podría celebrar un aporte clave en uno de los mayores logros del fútbol nacional en las últimas décadas.