Goteras en salas de internación, baños deteriorados, tuberías con fugas, ambientes convertidos en depósitos y una Unidad de Terapia Intensiva permanentemente saturada. Ese es parte del diagnóstico que encontró la nueva administración del Servicio Departamental de Salud (Sedes) en el Hospital Regional San Juan de Dios (HRSJD), el principal centro de tercer nivel de Tarija, que será sometido a un proceso de recuperación y refacción de la infraestructura, una intervención que busca devolver funcionalidad a un hospital que durante años acumuló problemas estructurales y limitaciones presupuestarias.
El HRSJD no solamente es el principal establecimiento de salud de Tarija. También es el centro de referencia para pacientes provenientes de las seis provincias del departamento e incluso de regiones vecinas del país. Sin embargo, pese a su importancia estratégica, el paso de los años, la falta de mantenimiento y la crisis financiera de las instituciones públicas han dejado huellas visibles en su infraestructura.
La directora del Sedes, Sara Cuevas, confirmó que la Gobernación iniciará una primera fase de recuperación destinada a atender las necesidades más urgentes del hospital.
“Ha estado prácticamente abandonado los últimos años y tiene muchas necesidades urgentes”, manifestó la autoridad.
Los problemas acumulados
Durante una inspección realizada junto al director del hospital, Paul Castellanos, personal médico y administrativo, las autoridades identificaron una serie de deficiencias que requieren atención inmediata.
Entre los problemas más visibles figuran las fugas de agua en baños y sistemas de plomería, techos deteriorados que provocan filtraciones durante la temporada de lluvias, paredes que requieren mantenimiento y espacios que han perdido su función asistencial para convertirse en depósitos improvisados.
Cuevas explicó que existen ambientes completos ocupados por cajas de documentos acumulados durante años y equipamiento médico fuera de uso que todavía permanece almacenado en instalaciones del hospital.
La intención es liberar esos espacios para destinarlos nuevamente a la atención médica.
“Hay ambientes cerrados con candado desde hace mucho tiempo que podrían servir para abrir nuevos consultorios o ampliar salas de internación”, explicó.
La terapia intensiva, una prioridad
Uno de los puntos más sensibles identificados por la nueva administración es la Unidad de Terapia Intensiva (UTI), que actualmente opera al límite de su capacidad.
La directora del Sedes informó que se trabaja en una propuesta para incrementar al menos cinco camas adicionales de terapia intensiva en el corto plazo.
La medida responde a una necesidad permanente del sistema de salud tarijeño, donde frecuentemente se registran dificultades para encontrar espacios disponibles para pacientes críticos.
La ampliación permitiría reducir la presión sobre las clínicas privadas, donde los costos de internación suelen resultar inaccesibles para muchas familias.
Precisamente, el médico del HRSJD, Marcos Oliva, considera que la recuperación de los ambientes donde funcionó la terapia Covid-19 debería convertirse en una de las principales prioridades.
Recordó que durante la pandemia ese espacio llegó a contar con infraestructura y equipamiento para 17 unidades de terapia intensiva, lo que permitiría ampliar la capacidad de atención crítica. Según sus estimaciones, la recuperación de esa área podría elevar la capacidad total hasta cerca de 25 camas.
No obstante, desde el Sedes señalan que reactivar ese espacio implica importantes inversiones y dificultades operativas, debido a la distancia respecto a servicios complementarios como tomografía, rayos X y otros procedimientos necesarios para pacientes críticos.
Por ello se analiza ampliar la terapia intensiva en sectores más próximos a la unidad actual.
Un reordenamiento integral
La propuesta gubernamental no se limita a reparar infraestructura deteriorada.
Las autoridades buscan ejecutar un reordenamiento interno que permita aprovechar mejor los espacios disponibles.
Uno de los sectores que podría beneficiarse es el área donde actualmente funciona la atención oncológica, en el ex Hospital del Quemado.
Cuevas reveló que en ese lugar existe infraestructura subutilizada, incluyendo una sala de quirófano y espacios de recuperación que permanecen sin funcionamiento.
La idea es habilitar nuevamente esos ambientes para que los pacientes oncológicos puedan recibir procedimientos quirúrgicos especializados sin necesidad de ser trasladados al edificio central.
Esta medida permitiría mejorar la atención especializada y descongestionar otros servicios hospitalarios.
Más allá de la pintura y los techos
Aunque las primeras intervenciones estarán enfocadas en resolver problemas urgentes, los profesionales de salud consideran que la recuperación debe ser mucho más profunda.
Marcos Oliva señaló que existen áreas críticas que requieren intervención inmediata, entre ellas la sala de fichaje, los espacios de atención al usuario, los pasillos donde diariamente se forman largas filas de pacientes, las salas de hospitalización, el área de emergencias y los servicios sanitarios.
Asimismo, identificó como una prioridad la intervención de la morgue hospitalaria, cuya situación requiere atención urgente.
“Todos los ambientes tienen necesidad de refacción”, resumió.
El futuro del hospital
El anuncio de las obras también ha reabierto una discusión, si el HRSJD debe seguir funcionando en su actual infraestructura o si es momento de construir un nuevo establecimiento.
Durante la anterior administración del exgobernador Oscar Montes surgieron diversas propuestas. Algunas planteaban trasladar los servicios al Hospital Materno Infantil; otras sugerían utilizar la infraestructura del Hospital Oncológico, cuya construcción permanece inconclusa; incluso se llegó a proponer la demolición total del actual edificio para levantar uno nuevo.
Sin embargo, la directora del Sedes considera que esas alternativas son inviables en el actual contexto económico.
“La crisis financiera no permite pensar en desechar el San Juan de Dios y construir otro desde cero”, afirmó.
La autoridad recordó que en distintos países del mundo existen hospitales mucho más antiguos que continúan operando eficientemente gracias a programas permanentes de mantenimiento y modernización.
En ese sentido, sostuvo que el desafío actual no es reemplazar al hospital, sino recuperarlo y fortalecerlo.
Aunque todavía no existe un presupuesto definido para las obras, la Gobernación prevé realizar ajustes durante la reformulación presupuestaria para destinar recursos a esta primera etapa.
El País Tarija