Un operativo de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico en Quillacollo dejó al descubierto un escenario insólito: un sujeto vinculado al tráfico de drogas mantenía reptiles exóticos y arácnidos como mascotas dentro de su vivienda.

Durante la intervención, los agentes encontraron dos boas, una cría de anaconda amarilla —que puede superar los cinco metros de longitud— y al menos 12 tarántulas, todas en recipientes improvisados.

Según Pofoma, este tipo de tenencia suele estar relacionado con entornos criminales, donde estos animales son utilizados como símbolo de poder o estatus.

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Los ejemplares fueron rescatados y trasladados a centros especializados, donde serán evaluados antes de su posible reinserción en su hábitat natural.

El caso también abrió una investigación para determinar si existe un nexo entre el narcotráfico y la comercialización ilegal de fauna silvestre.

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