El economista y ex precandidato Jaime Dunn advirtió que ajustar el precio de los combustibles era inevitable, pero que aumentar salarios en plena recesión puede debilitar cualquier intento serio de estabilización. El analista sostuvo que, sin un recorte profundo del gasto público y con mayores costos trasladados a empresas ya asfixiadas, la medida podría afectar el salario real, generar inflación y poner en riesgo la capacidad del sector privado para mantener empleos.

“Ajustar el precio de los combustibles era inevitable. El gobierno ha dado un primer paso importante al tomar decisiones que durante años se evitaron.

Sin embargo, aumentar salarios en plena recesión, sin un recorte profundo y real del gasto público, y trasladando mayores costos a empresas ya asfixiadas, puede debilitar cualquier intento serio de estabilización.

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Cuando el déficit no se corrige, la presión termina recayendo sobre el Banco Central: emisión monetaria e inflación. El salario nominal puede subir por decreto, pero el salario real cae cuando se financia con inflación y cuando el sector privado pierde capacidad de sostener puestos de trabajo.

Bolivia necesita avanzar con decisión hacia una reducción más drástica del gasto, disciplina fiscal y menores cargas para quienes generan empleo. Sin ese giro, la crisis no se resuelve: se posterga, se encarece y se profundiza.

Seamos pacientes, pero también exigentes. Esperemos ver qué más viene”, escribió.

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